
Los cosméticos son artículos que aplicados en el cuerpo humano sirven para limpiar, embellecer, aumentar el atractivo o alterarla apariencia, sin afectar la estructura o función del organismo.
Se encuadran dentro de esta definición todos los productos de uso diario desde champúes, jabones, esmalte de uñas desodorantes, perfumes, cremas depilatorias, cremas de afeitar, maquillaje, dentífricos, etc.
Existen diversos factores que influyen dentro de la reacción algunos son propios del sujeto: tipo de piel (mas frecuente en piel clara), área de contacto (párpados y cuello mas sensible), integridad de la barrera cutánea ( mayor irritación en pieles traumatizadas, ulceradas o con eczemas ) antecedentes de atopia ( el 33% de los pacientes con dermatitis por cosméticos son atópicos) alcalinidad de la piel y edad (mayor presentación en pacientes de entre 20 y 40 años).



El envejecimiento cutáneo se debe a diversos factores: la edad, el patrimonio genético, la exposición solar y los hábitos y condiciones de vida.
Las secreciones de la piel, sudor, sebo, células descamadas, exudados adheridos al sebo, los productos cosméticos (maquillaje, sombras, rubor, etc.) y contaminantes externos (polución, tóxicos ambientales, etc.) complican el buen funcionamiento de la piel normal, ello obliga a mantener así la higiene de la superficie cutánea que permita la respiración y el ingreso de nutrientes, humectantes, tonificantes, como la acción directa de protectores.
Conviene repasar brevemente nociones de fisiología para poder entender bien "los cuidados cosméticos del rostro".
Los despigmentantes solos (afirma el autor de esta nota), no son la forma más adecuada para combatir los trastornos de hiperpigmentación.
Tradicionalmente los conocimientos y avances que se han producido en el campo de la fisioterapia se han utilizado con éxito en el campo de la estética. Procedimientos, técnicas de masaje y toda la electroterapia en general son buenos ejemplos.
























